viernes, 16 de noviembre de 2012

Canciones de antes 4


Hoy es el cumpleaños de mi madre, hace 86 años, las canciones que cantaba ella no hace tantos años.

Los trocitos de canciones que me acuerdo de ellas, os las dedico a todos  los amigos del blog y lectores.

-Hay un viejo verde

Que lo traigo frito

Y para que baile

Tiro del hilito.

Como marionetas

Vienen tras de mi

Y a todos les hago

Que  bailen así…

Ale catapun…

Catapun catapela

Alza parriba

Poli chinela

Ole catapun…

Catapun catapun…

Como las muñecas

En el pin pan pun.

 

Otra canción:

-A mí me gusta

La gaita

Viva el gaitero

Las niñas bonitas

No pagan dinero…….

 

La última:

A lo loco…

Es como vive fulano

A lo loco…

Es como vive mengano

A lo loco… a lo loco… a lo loco

A lo loco

Se vive mejor

 

Un abrazo muy fuerte.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Ya estoy aquí


24- septiembre- 2012

            El día que me despedí por la tarde, se calló mi madre en casa, se hizo una brecha en la cabeza, ¡como sangraba!

            Mi madre no ve el peligro, ese día estaba mi marido en casa y la curó él, yo la comparo con un niño de tres años.

            Da lástima verla dar esos golpes tan grandes y no saber quejarse, empieza a hablar y hablar cosas sin sentido, y eso es su forma de quejarse, digo yo.

            El día veintidós de agosto, le dejé de poner la dentadura postiza de abajo, cada poco la quitaba, daba igual donde estuvieses, y de vez en cuando la tiraba, si veía la puerta abierta de la calle, o simplemente la tiraba para el suelo.

            De todos modos le quedaban un poquito floja, pero es que le debía de rozar, porque si le achuchaba la cara para darle un beso, en el lado izquierdo se quejaba.

            Que mala pata he tenido yo, je je… Seguimos en Igüeña, el miércoles había visto unas flores, eran margaritas, que parecen girasoles pequeños, muy vistosas.

            El jueves, antes de levantar a mi madre pensé, voy a hacer un ramo de esas flores, antes de levantar a mi madre.

            La finca la tenemos más o menos en cuesta, entonces fui a coger las flores, para llenar el florero.

            Había mucho rocío y como la finca está en cuesta al bajar hice cataplum… Se me dobló el tobillo.         

            Me dio un dolor muy fuerte al caerme y el tobillo hizo crac, como cuando partes un palo seco.

            Subí tirando de la pierna, bueno del pantalón y como pude, llegué a la cocina, que era donde había dejado el móvil, llamé a mi marido, que estaba trabajando y al momento estaba en casa, lo acercó hasta casa el encargado.

            Nos metió de una en una en el coche, nos cogió de un brazado y nos sentó en el asiento del coche.

            Yo había llamado a mi hermano, a ver si podía quedar con mi madre, mientras íbamos al ambulatorio, a mi madre la dejamos con su mujer mientras íbamos al ambulatorio.

            Me hicieron una radiografía, después de esperar un rato, que lo de esperar siempre toca.

            Total que en Astorga en la radiografía  vieron que tenía el peroné roto por dos sitios, me mandaron para León.

            En León me escayolaron la pierna y ¡ale! de vuelta para Astorga, mi hija la mayor, dijo que pedía unos días y que venía con nosotros para Igüeña, que le quedaba una semana de vacaciones y los gastó en atender a su abuela y a su madre.

            Estaríamos mal pero ahora estamos peor, pero nos vamos arreglando, como podemos.

            Un abrazo y hasta la próxima.

 

martes, 26 de junio de 2012

Dando las gracias


            Muchas, muchas, muchas gracias a los que me habéis seguido publicación, tras publicación, y también gracias a los que habéis tenido la intención de leerlo, pero no lo habéis hecho todavía.

            Mi madre ahora está en un “impas” ni para adelante, ni para atrás (creo que eso no es malo en ésta enfermedad).

            No me gusta escribir, más de lo mismo, entonces he pensado en hacer un paréntesis, no sé de cuanto tiempo, pero volveré a publicar.

            Os doy mi dirección de correo por si queréis escribirme algo:

            essperamos@hotmail.com

            Gracias, gracias y gracias.

lunes, 25 de junio de 2012

Canciones de antes 3


            Como ya he dicho éstas son frases de canciones, del repertorio que he aprendido de mi madre.

            Sólo son trocitos de canciones y con esto me despido:

            Si quieres que yo te quiera                                                   

            Pon a tu perro cadena

            Que me ladra cuando voy

            A visitarte morena.

            Y el día que naciste tú

            Nacieron todas las flores

            Por eso a ti te llamaron

            María de los Dolores.

            Que quieres de miii

            Que quieres de miii

            Que hasta el agüita que bebo

            Te la tengo que pedir.                   

            Otra canción:

            Señores tengan cuidado

            Con todas mis gallinitas

            Que mi gallo se ha escapado

            Y anda en busca de pollitas.

            La última:

            Desde que te vi

            Que te quiero

            Desde que te vi

            Mi lucero

            Desde que te  vi

            Que te adoro

            Desde que te vi mi tesoroo.

            Suerte para todos…

            


















domingo, 24 de junio de 2012

Tiempos peores


14- junio-2012

            De ésta parte de la vida con mi madre, no me quiero ni acordar, de lo mal que lo pasé, bueno y pasamos, porque algo nos tocó a todos los de casa.

            Fue la primavera del año pasado, de aquella todavía no le había puesto la barandilla en la cama, porque ella tenía más movilidad y la cabeza bien a ratos.

            Esto quiere decir, que se levantaba cuando le parecía, se vestía y ¡ale! a disfrutar del día, ¡hay mamina!

            Desayunaba, se lavaba y ya empezaba a decir, que tenía que marchar para su casa, que su madre que diría.   

            Hubo días que se levantaba de la cama a las 4, las 5, las 8 de la mañana ó la hora que fuese. Yo si oía un ruido o algo, me levantaba como un cuete, para frenarla y que no se vistiese, si era muy pronto.

            Lo de marchar para su casa, era la casa de cuando ella era joven que vivía con su madre y hermanos.

            Yo le explicaba que vivía con nosotros, que si patatin… Que si patatan… Daba igual lo que le dijese, no me escuchaba.

            A veces quedaba un rato tranquila, al poco rato ya estaba otra vez con lo mismo.

            Iba a su habitación se cambiaba la ropa de estar en casa, cogía del armario la ropa que le parecía, se enjoyaba (como yo le decía), se pintaba los labios y a la calle…

            A mi no me quedaba otra que prepararme y dar un paseo con ella, su obsesión era marchar de casa.

            Cada día la cogía con una tontería, quiero decir que por ejemplo, veía una manta (de estas pequeñas del sofá), y ya empezaba que esa manta era de ella a ver que hacía ahí, que a ver quién era yo, para cogerla, que la tenía que llevar para su casa que si patatin… Que si patatan…

            Yo le decía sí sí, tienes que llevarla para tú casa (yo le daba la razón), ella metía la manta debajo del brazo y ya la tenía un buen rato con ese rosario.

            Tenía que tener cuidado cuando habría su armario yo, porque cómo viese alguna ropa de ella, empezaba otro rosario, decía esto, esto, esto, si es mío que hace aquí…?

            Otra vez a explicarle es que tú vives aquí con nosotros y es tu ropa, que si patatín que si patatan…

            Se alteraba cada dos por tres, era difícil de controlar. Las persianas antes de que se hiciese de noche las teníamos que bajar, porque, empezaba, pero… Si ya es de noche, que dirá mi madre, todos los días teníamos ese rosario, unas cuantas veces al día.

            Teníamos que irla tranquilizando como podíamos, cada día costaba más tranquilizarla.

            Si era la hora de comer, comíamos, estaba un momento en el sofá, después de comer yo también, iba para el sofá, claro, de que tienes la cocina recogida.

            No había puesto yo el culo en el sofá, ella, ya se levantaba, se preparaba se pintaba los labios cogía el boso, se enjoyaba y ¡ale!, otra de lo mismo, que marchaba que su madre la esperaba.

            Yo me preparaba y a dar el paseo con ella, a toda pastilla me llevaba, andaba deprisa para su edad, cuando estábamos en la calle ella ya no sabía dónde iba a ir, entonces dábamos una vuelta y para casa.

            Era mejor darle la razón como ya he dicho, porque si le llevabas la contraria, diciéndole que esperase un poco, a veces se ponía como un “basilisco” y ya se ponía burra, quiero decir, que todavía eso era peor, porque menos te atendía a razones.

            Claro a dar el paseo se podía ir, si era de día, pero si ya era de noche y no la dejaba salir, me decía que ella iba, donde le diese la gana, que a ver quién era yo para no dejarla salir a la calle, que si patatín… Que si patatan ¡ay! Si esto lo viese mi hija (que soy yo). Había que pelear con ella un buen rato, verbalmente claro, ya se cansaba y ya casi ni me acuerdo de cómo la tranquilizaba, para cuando llegaba la hora de la cena, para que cenase y fuese para la cama.

            Lo de que la esperaba su madre cada día era más a menudo, las explicaciones que nosotros le dábamos no servían, pues ella no nos escuchaba.

            De aquella la única hora que estaba tranquila era a la hora de comer. Le decíamos vamos a comer… Y para eso se ponía la primera.

            Le decíamos hay que dejarse aconsejar, hay que ser más humilde, ella no nos hacía caso, bueno ya se sabe que no era ella era su cabeza.

            Había días, que nos tenía a todos los de casa cansados, de explicaciones, y encima para nada claro.

            Si estaba alterada y mucho, se empezó a alterar mas, con mi marido, ¡ay mamina!, esto ya empezó a ser peor, así, sí, que era peor de soportar.

            Cada vez que lo veía decía, que ella marchaba para su casa, que si no estuviese “ese” que sí se quedaba, pero estando él no, bueno empezaba con un buen rosario, y lo cogía cada vez que lo veía…

            Estos fueron unos días insoportables, estaba incontrolable, de aquella estábamos aquí en Igüeña, tuvimos que irnos para Astorga a ver que decía la doctora, porque la tensión ella la tenía que tener por las nubes de cómo se nos ponía de rabiada.

            Fuimos a la doctora le expliqué lo que pasaba, yo allí me derrumbé, no me había pasado hasta ese día, pero es que ya no podía más, y al explicárselo me entró una llantina.

            La doctora me decía tu tranquila, tranquila y yo decía, mira que tonta ahora no puedo hablar.

            Me dijo la doctora que eso eran “delirios” que igual se le pasaba o que podía seguir un tiempo.

            Me dio unas gotas, que le diese 5 gotas, tres veces al día, según se las empecé a dar le veía más tranquila, su intranquilidad iba remitiendo.

            Cada vez que le daba las gotas a mi madre, ella me preguntaba ¿pero qué es esto?, yo le decía “agua bendita”, las tomaba y ya todos contentos.

            A veces se ponía algo alterada pero desde que toma las gotas no es la fuerza de hace un año que no había quien pudiese con ella.

            Me ha costado hacer ésta publicación, porque prefería no recordar estos tiempos.

            Ya han pasado, que todos tengamos algo de tranquilidad. Besos.





















































































           

           












































jueves, 21 de junio de 2012

Cogiéndola del suelo


28- mayo- 2012



            Me cachis la mar, mi madre lleva una temporada que se cae mucho, y no paro de cogerla del suelo, hace casi quince días se calló en la calle, y se hizo un chinchón en la cabeza, se raspó un poco la frente.

            Acababa de marchar mi marido al trabajo y cómo íbamos a ir a dar un paseo, ella y yo, pues no cerré la puerta de la calle con llave.

            En un descuido salió y bajó una rampa que tenemos muy áspera de hormigón para que no resbale el coche en el invierno, con la nieve, menos mal que se calló al final de la rampa, (bueno mejor no pensarlo), porque pudo ser mucho peor.

            La levanté con trabajo y la subí para casa, empujándola como pude, estuvo un poco sentada tranquila en el sillón y otra vez, a dar vueltas y vueltas.

            Al paseo ya no fuimos porque yo quedé cansada de levantara del suelo y subirla para casa.    

            Dimos un paseo delante de la puerta, en la calle y con eso ya llegó para ese día.

            Bueno, por la mañana había estado con mi marido, en la calle, tomando el sol.

            Algunos días el paseo lo hacemos más largo si hay buena temperatura, ella a veces va andando y si se cansa como tiene la silla de ruedas pues se sienta.

            En el paseo de un día de ésta semana, vimos una señora con sus ovejas pastando éstas, y una de ellas tenía cuernos, de unos quince centímetros y otra que le iban a salir.

            También vimos a “Niebla”, es el nombre de una cabrita de un amigo que la estaba paseando ¡qué guapa es!

            Algunos días dando el paseo con mi madre, voy con mi amiga Macu, ella a veces, lleva la silla de mi madre para que yo descanse, Macu me hace compañía, muchas veces, subiendo hasta mi casa.

            Macu es una amiga desde hace muchos años, ahora también tengo otra amiga que se llama Lucinda, por mediación de Macu.

            Lucinda también, cuida de su madre, que es mayor y está delicada y tiene que estar pendiente de ella, desde que ésta se levanta hasta que se acuesta, preparándole la comida y lo que haga falta y vigilándola para que esté bien, o sea que también va hasta su casa, cada vez que lo necesita su madre.

            Cuando está mi marido en casa a veces, queda con mi madre, y vamos Macu Lucina y yo a caminar.

            A veces Macu no está  y viene Lucinda a hacerme compañía (yo se lo agradezco mucho), si está Macu vienen las dos claro.

            Con Lucinda, de vez en cuando nos contamos las historias, que nos preparan nuestras madres a cada una, y nos reímos (por no llorar a veces).

            Este fin de semana no, el anterior el viernes vinieron mis hijos los mayores a Igüeña, ¡qué bien!, la pequeña no pudo venir porque ahora está trabajando los domingos o cuando la llaman en un restaurante.

            El sábado fue de trabajo, mi hijo y su padre fueron a por leña al monte, que la había dejado mi marido más o menos preparada para ir a buscar, donde él trabaja, que había unos árboles y los tenían que quitar. La leña se la fueron a buscar al monte con un tractor.

            El domingo tuvimos la comunión de Diego, es el hijo pequeño de unos amigos y estábamos invitado, mi marido y yo.

            Mi hija la mediana quedó con su abuela, la ceremonia, la comida y todo salió bien, lo pasamos estupendamente.

            Mi hijo marchó para Astorga, ese sábado por la tarde, y el lunes llevó mi marido a nuestra hija para Astorga y de paso tenía que hacer unas compras.

            Mi madre y yo no fuimos porque tengo miedo de que se maree en el coche.

            El miércoles y el jueves mí marido no trabajaba, había huelga en el carbón, y como no trabajaba, fue a Astorga a comprar unas cosas para el coche, nosotras que damos en casa.

            Este día dimos varias vueltas delante en la puerta, ya íbamos a entrar para casa, para darle la cena a mi madre, me llamó una vecina a ver si quería algo de verdura, yo le dije que bueno… A mi madre la dejé sentada donde estábamos y le dije ¡espera!, que cosas le digo, estuve en un plis de meterla para la cocina, pero como era un momento… Fui a por la bolsa, un minuto o menos, cuando la veo en medio de la rampa en el suelo.

            Suelto le bolsa la voy a coger ¡ay! Como sangraba, entro a por rollo de papel de la cocina, dos trozos, me los empapó en un plis… Cojo otros dos, parece que ya no me chorrea la sangre por la mano.

            Parece que ya se va cortando la hemorragia, entramos para casa la llevo al baño la lavo como puedo y le puse betadine.

            Total que ella, el suelo, yo, todo, quedó como un “Cristo”, menos mal que tiene la vacuna del tétano y me deja algo más tranquila, se le hizo un chinchón, y el corte no fue muy grande, pero los golpes en la cabeza sangran que pelan…

            Cuanto más cuidado me parece que tengo ¡zas! Va para el suelo, ahora anda, digamos más ligera, quiero decir que tiene más movilidad y entonces anda de “cisco lera” como le digo yo y por eso se cae.

            Este otro viernes, vinieron mi hija la pequeña ¡qué bien!, el domingo cerca de las dos llegaron sus hermanos en la moto.

            Tardaron porque es una moto pequeña, nos dieron una sorpresa a todos. Comimos los cinco juntos, hacía que no comíamos juntos una temporada. Mi hija la pequeña no vive en Astorga. A mi madre le doy antes de comer lleva una temporada que le doy en la boca.

            Después de comer se fueron mis hijos y nosotros, mi marido mi madre y yo, nos fuimos a dar un paseo con mi madre. Desde el miércoles que se calló no habíamos marchado de la puerta, porque en la cabeza los primeros días le tenía una gasa y ahora sale con una visera de rejilla por atrás.

            Esperando que todo sean susto que se puedan arreglar con Betadine… Abrazos.










































































































































martes, 19 de junio de 2012

San Isidro


15- mayo- 2012

            Voy a contar de cuando mi madre vino para mi casa, de lo que hacía ella, que este mes hace dos años.

            Recogía los cacharros de que comíamos, y había fregado yo, ella me decía: tú marcha, que yo los recojo, (quería decir que marchase de la cocina), yo de vez en cuando daba una vuelta para observarla y procuraba que ella no me viese.

            Alguna de las veces iba yo, hasta la cocina y le preguntaba, ¿qué tal vas? A lo que ella me contestaba, no sé porque tengo que hacer yo esto… Que no es mi casa, (se le había cambiado el chip), claro, esto es debido a su enfermedad, estaba un rato con el rosario, y yo le decía ¡no! ¡no te canses!, siéntate, daba igual lo que yo le dijese, ya tenía para un buen rato, y esto era muy a menudo.

            El día que recogía los charros, a lo mejor más tranquila, los amontonaba tanto, que de vez en cuando alguno se caía alguno y si era de cristal pues ¡ale! uno menos.

            Le decía mira, ponlos aquí, en tal sitio y ella, a su bola y si se rompía algo decía, “se calló”. Siempre ha sido cabezona con lo que yo le decía y de aquella más.

            A veces me ponía ella, de los nervios como es normal, porque me tenía en vilo. Hablando de los nervios o de la tensión, de vez en cuando vamos a tomar la tensión, ella cada vez la tenía mejor je je, y yo peor, porque será… Ahora ya la tengo más o menos bien y ella también.

            Mi madre tenía un cuaderno para escribir, y otro para pintar, había que entretenerla en casa.

            Tuvo un tiempo antes de venir para mi casa, que le dolían mucho las piernas, y no podía salir tanto.

            También se quejaba de lumbago o de eso le trataron alguna vez, yo le ponía en los riñones la manta eléctrica y se aliviaba.

            Jugábamos a las cartas, al cinquillo o la brisca, la última partida fue el cinco de mayo del  año pasado, vi que jugaba yo sola y ya dejamos de jugar.

            A veces leía historias de un libro en alto y yo le escuchaba. La había comprado un cuaderno de pasatiempos, porque me lo había dicho la doctora, pero eso no fue capaz a hacer nada.

            De todas éstas cosas que hacía, lo que más le gustaba era jugar a las cartas je je. Cada vez que le decía vamos a escribir, siempre, siempre protestaba decía: pero si yo casi no fui a la escuela, pero si yo no sé… Tatatin… Tatatan y yo le decía ¡no! sí solo, es para practicar un ratito, que si tatatin que si tatatan, al final de rezungar, un rato se ponía.

            ¡Ah! También hacía cuentas de sumar restar y multiplicar, esto se le daba muy bien, pocas veces se confundía.

            Terminábamos y si era pronto íbamos a dar un paseo y de paso a comprar el pan o hasta el cementerio que solía ir todos los días.

            Doblaba la ropa interior, pero como la enfermedad va avanzando, día a día, cada vez más torpe, en poco tiempo ya no sabía doblar la ropa, como solía doblar ella, ni juntar dos calcetines iguales, los calcetines no fue nunca capaz de ponerlos como yo se lo decía, ella seguía haciendo un “huevito”.

            Ahora anda mas ligera, que en otras semana, con esto quiero decir, ahora mismo se levanta del sofá, a veces le cuesta un poco pero lo consigue, se levanta del wáter, éstas cosas hacía tiempo que no era capaz de hacerlas, a ver lo que dura la alegría.

            Ayer fuimos a Astorga, teníamos vez para hacer análisis las dos, poner la vacuna del tétano mi madre, tomar la tensión  también las  dos, fuimos con mi marido.

            Volvimos después de comer, ésta vez no se mareó, le puse una piedra en el ombligo con un esparadrapo en cruz y parece que le hizo efecto, que bien. 

            El titulo de ésta publicación, va en honor a mi padre que así se llamaba “Isidro”, porque nació el día antes de San Isidro.

            Me despido el día de San Isidro… Con muchos recuerdos.