lunes, 12 de noviembre de 2012

Ya estoy aquí


24- septiembre- 2012

            El día que me despedí por la tarde, se calló mi madre en casa, se hizo una brecha en la cabeza, ¡como sangraba!

            Mi madre no ve el peligro, ese día estaba mi marido en casa y la curó él, yo la comparo con un niño de tres años.

            Da lástima verla dar esos golpes tan grandes y no saber quejarse, empieza a hablar y hablar cosas sin sentido, y eso es su forma de quejarse, digo yo.

            El día veintidós de agosto, le dejé de poner la dentadura postiza de abajo, cada poco la quitaba, daba igual donde estuvieses, y de vez en cuando la tiraba, si veía la puerta abierta de la calle, o simplemente la tiraba para el suelo.

            De todos modos le quedaban un poquito floja, pero es que le debía de rozar, porque si le achuchaba la cara para darle un beso, en el lado izquierdo se quejaba.

            Que mala pata he tenido yo, je je… Seguimos en Igüeña, el miércoles había visto unas flores, eran margaritas, que parecen girasoles pequeños, muy vistosas.

            El jueves, antes de levantar a mi madre pensé, voy a hacer un ramo de esas flores, antes de levantar a mi madre.

            La finca la tenemos más o menos en cuesta, entonces fui a coger las flores, para llenar el florero.

            Había mucho rocío y como la finca está en cuesta al bajar hice cataplum… Se me dobló el tobillo.         

            Me dio un dolor muy fuerte al caerme y el tobillo hizo crac, como cuando partes un palo seco.

            Subí tirando de la pierna, bueno del pantalón y como pude, llegué a la cocina, que era donde había dejado el móvil, llamé a mi marido, que estaba trabajando y al momento estaba en casa, lo acercó hasta casa el encargado.

            Nos metió de una en una en el coche, nos cogió de un brazado y nos sentó en el asiento del coche.

            Yo había llamado a mi hermano, a ver si podía quedar con mi madre, mientras íbamos al ambulatorio, a mi madre la dejamos con su mujer mientras íbamos al ambulatorio.

            Me hicieron una radiografía, después de esperar un rato, que lo de esperar siempre toca.

            Total que en Astorga en la radiografía  vieron que tenía el peroné roto por dos sitios, me mandaron para León.

            En León me escayolaron la pierna y ¡ale! de vuelta para Astorga, mi hija la mayor, dijo que pedía unos días y que venía con nosotros para Igüeña, que le quedaba una semana de vacaciones y los gastó en atender a su abuela y a su madre.

            Estaríamos mal pero ahora estamos peor, pero nos vamos arreglando, como podemos.

            Un abrazo y hasta la próxima.

 

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