24- septiembre- 2012
El día que
me despedí por la tarde, se calló mi madre en casa, se hizo una brecha en la
cabeza, ¡como sangraba!
Mi madre no
ve el peligro, ese día estaba mi marido en casa y la curó él, yo la comparo con
un niño de tres años.
Da lástima
verla dar esos golpes tan grandes y no saber quejarse, empieza a hablar y
hablar cosas sin sentido, y eso es su forma de quejarse, digo yo.
El día veintidós
de agosto, le dejé de poner la dentadura postiza de abajo, cada poco la
quitaba, daba igual donde estuvieses, y de vez en cuando la tiraba, si veía la puerta
abierta de la calle, o simplemente la tiraba para el suelo.
De todos
modos le quedaban un poquito floja, pero es que le debía de rozar, porque si le
achuchaba la cara para darle un beso, en el lado izquierdo se quejaba.
Que mala
pata he tenido yo, je je… Seguimos en Igüeña, el miércoles había visto unas
flores, eran margaritas, que parecen girasoles pequeños, muy vistosas.
El jueves,
antes de levantar a mi madre pensé, voy a hacer un ramo de esas flores, antes
de levantar a mi madre.
La finca la
tenemos más o menos en cuesta, entonces fui a coger las flores, para llenar el
florero.
Había mucho
rocío y como la finca está en cuesta al bajar hice cataplum… Se me dobló el
tobillo.
Me dio un
dolor muy fuerte al caerme y el tobillo hizo crac, como cuando partes un palo
seco.
Subí tirando
de la pierna, bueno del pantalón y como pude, llegué a la cocina, que era donde
había dejado el móvil, llamé a mi marido, que estaba trabajando y al momento
estaba en casa, lo acercó hasta casa el encargado.
Nos metió de
una en una en el coche, nos cogió de un brazado y nos sentó en el asiento del
coche.
Yo había
llamado a mi hermano, a ver si podía quedar con mi madre, mientras íbamos al
ambulatorio, a mi madre la dejamos con su mujer mientras íbamos al ambulatorio.
Me hicieron
una radiografía, después de esperar un rato, que lo de esperar siempre toca.
Total que en
Astorga en la radiografía vieron que tenía el peroné roto por dos
sitios, me mandaron para León.
En León me escayolaron
la pierna y ¡ale! de vuelta para Astorga, mi hija la mayor, dijo que pedía unos
días y que venía con nosotros para Igüeña, que le quedaba una semana de vacaciones
y los gastó en atender a su abuela y a su madre.
Estaríamos
mal pero ahora estamos peor, pero nos vamos arreglando, como podemos.
Un abrazo y
hasta la próxima.
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