viernes, 22 de enero de 2016

Una alegría muy grande


            Hola:

            La vida la vamos llevando, como se puede no como se quiere claro!

            Mi madre hay que decir que está bien porque a ella se la ve tranquila, va comiendo, va durmiendo, va va va…..

            En pocos días va para atrás ya no se nos tiene de pie, la sentamos en la orilla de la cama para ponerla derecha y se la doblan las piernas, no se sostiene, entonces la cogemos entre dos y la sentamos en el sillón.

            A la hora de la merienda le doy un poco de vicio, después de tomarse un zumo, le doy dos trocitos de chocolate, primero uno y después el otro (que lista soy).

            Se la ve comiéndolo con muchas ganas, a veces, parece que se le va a caer de la boca, pero puf! Como le da para dentro, se la ve que le sabe a gloria jeje.

            El 16 de noviembre hizo 89 años, celebramos el cumpleaños con mi hermano y su familia en mi casa.

            El nieto de mi hermano sopló las velas, le costó un poco porque pusimos varias y le ayudé yo a soplar con disimulo, pero notó que el viento iba de otro lado jeje.

            Le trajeron bombones para el cumple, desde entonces empezó con el vicio del chocolate (a mi ni se me había pasado por la mente de darle) me da respeto darle algo distinto y que le siente mal.

            Mi madre las Navidades bien, tuvo un poquito de catarro y se le pasó pronto.

            Antes de las Navidades tuvimos “una alegría muy grande” mi hija Judit nos dijo que se casaba, yo dije ole ole y olé, ya es bueno el cambio de la rutina.

            Se casan el 27 de febrero, entonces andamos con los preparativos, las compras y lo que conlleva un evento tan grande.

            Bueno se pasaron las Navidades que si nos juntamos, a cenar con los padres del novio, que para noche vieja con mi hermano y para reyes también.

            En las Navidades, le canté villancicos a mi madre, de los que cantábamos años atrás.

            Ella no se da cuenta exteriormente, pero hay que cantar por si interiormente hay algún rinconcito que se entere de ello.

            Los reyes se portaron requetebién con ella porque ella también se porta requetebién, le trajeron bombones, unos calcetines, un cepillo para los dientes, un taburete a modo de escabel.

            Hasta la próxima, un abrazo.