miércoles, 13 de agosto de 2014

Un verano que no ha sido


            Hola:

            Me parece que hace una eternidad que no plasmo las vivencias de mi madre en el blog.

            Hoy me ha parecido un buen día, es el cumpleaños de mi hijo el mayor, bueno es el único hijo de tres.

            Seguimos en el veranos del 2014, llamarlo lo llamamos verano, pero no ha habido una semana completa aquí en Igüeña que haya hecho buen tiempo.

            El uno de agosto hemos estado de boda, se han casado Verónica y Francis, la boda ha sido en Ponferrada.

            A mi madre la hemos llevado a una residencia seis días, esta vez no ha ido a la que había ido en otras dos bodas que hemos tenido anteriormente.

            Estaban de obra y no cogían a nadie en la residencia de San Juan de Astorga.

            Total que mi hermano como está en Astorga pues estuvo buscando una.

            Me preguntó a ver si me daba igual en Santa Colomba de Somoza, es un pueblo cerca de Astorga, yo le dije que sí y llamó a ver si había plaza.

            Llamó a dicha residencia, es una residencia nueva y con poca gente de momento.

            De todos modos mi hermano antes de decirme nada fue a verla y ya me dijo que le gustaba, y que a mí también me iba a gustar.

            La llevamos el día convenido y es verdad a mí también me gustó, porque al haber menos gente, la ves mas de familia.

            La fueron a ver algún día y le daban un paseo, dentro de ella.

            Quedamos en que me la traía mi hermano para Igüeña y  así fue, porque mi marido trabajaba de mañana y para ir a buscarla por la tarde era algo tarde.

            Trajo algo de catarro, la tuve que dar un jarabe, ahora ya va espabilando, pero ha estado muy torpe, ¡ay Dios! a nada que tiene como se entorpece.

            Ya se sabe que para esta gente mayor, lo mejorcito para ellos es la rutina, yo la suelo pasear por casa o en la calle, pero estos días no se quería mover y le costaba mucho, las piernas le fallaban.

            Entre no moverse tanto en la residencia y el catarro se le juntaron dos cosas. Lo que traía que daba gusto era la piel, pero en todo el cuerpo, el gel de baño era buenísimo.

            Un abrazo, chao.