Hola:
Me parece que hace una eternidad que
no plasmo las vivencias de mi madre en el blog.
Hoy me ha parecido un buen día, es
el cumpleaños de mi hijo el mayor, bueno es el único hijo de tres.
Seguimos en el veranos del 2014,
llamarlo lo llamamos verano, pero no ha habido una semana completa aquí en
Igüeña que haya hecho buen tiempo.
El uno de agosto hemos estado de
boda, se han casado Verónica y Francis, la boda ha sido en Ponferrada.
A mi madre la hemos llevado a una
residencia seis días, esta vez no ha ido a la que había ido en otras dos bodas
que hemos tenido anteriormente.
Estaban de obra y no cogían a nadie
en la residencia de San Juan de Astorga.
Total que mi hermano como está en
Astorga pues estuvo buscando una.
Me preguntó a ver si me daba igual
en Santa Colomba de Somoza, es un pueblo cerca de Astorga, yo le dije que sí y
llamó a ver si había plaza.
Llamó a dicha residencia, es una
residencia nueva y con poca gente de momento.
De todos modos mi hermano antes de
decirme nada fue a verla y ya me dijo que le gustaba, y que a mí también me iba
a gustar.
La llevamos el día convenido y es
verdad a mí también me gustó, porque al haber menos gente, la ves mas de
familia.
La fueron a ver algún día y le daban
un paseo, dentro de ella.
Quedamos en que me la traía mi
hermano para Igüeña y así fue, porque mi
marido trabajaba de mañana y para ir a buscarla por la tarde era algo tarde.
Trajo algo de catarro, la tuve que
dar un jarabe, ahora ya va espabilando, pero ha estado muy torpe, ¡ay Dios! a nada
que tiene como se entorpece.
Ya se sabe que para esta gente
mayor, lo mejorcito para ellos es la rutina, yo la suelo pasear por casa o en
la calle, pero estos días no se quería mover y le costaba mucho, las piernas le
fallaban.
Entre no moverse tanto en la
residencia y el catarro se le juntaron dos cosas. Lo que traía que daba gusto
era la piel, pero en todo el cuerpo, el gel de baño era buenísimo.
Un abrazo, chao.
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