4- 4- 2013
Hola:
Pues lo
dicho, que fuimos a Igüeña a pasar la Semana Santa, ya sabemos que esos días
han sido de muchas lluvias por toda España, entonces en Igüeña no podía ser
menos.
Algunos chaparrones
de los que cayeron en esos días, fueron grandes, tanto, que el río creció bastante,
fue la atracción de ésta Semana Santa, en ver correr el agua del río y de ver
lo que arrastraba a su paso.
Mi madre al
estar los días lloviendo, no podía salir a la calle, al no poder salir a la calle,
hay que pasar el rato, paseando dentro de casa o lo que cuadre.
Un día de esa
semana, mi marido puso música “pachanguera” en casa.
Yo cojo a mi
madre y le digo ¿bailamos?... (Cuando no quiere te dice, quita, quita). Ella se
dejaba llevar jeje… Seguía el ritmo de la música, daba gusto verla bailar.
Ya he dicho
que ella antes, no era bailona, y que ahora coja el ritmo de tachin, tachin me
deja asombrada, y por cierto iba sonriendo mientras bailaba, ¡!.
Total que
bailo con mi hija la mayor y con migo, le hicimos algún video bailando para enseñárselo
a mi hermano.
Sigue
comiendo bien, y de aspecto también se le ve bien, la cena es lo único que come
ella sola y lleva varios días que coge la cuchara la arrastra por la orilla del
plato, varias veces, para que no pingüe e intenta de darme a mí para que coma
jeje, yo le digo no no, es para ti y ya la lleva a su boca.
En el Centro
de Día, me dicen que hay días que no para de moverse de un lado para otro, y que
hay días charlatanes y otros que no, eso mismo hace en casa, les dije.
Los días
charlatanes que tiene ella, habla, habla y habla, pero no dice nada, mezcla las
palabras.
Yo a veces
le pregunto sobre la última palabra que ha dicho y sale por peteneras.
La veo que
la enfermedad cada día la tiene más atrapada, apenas me contesta en las
canciones que sabía ella de cuando era joven y por cierto las cantaba se puede
decir día a día, sobre todo cuando hacía la limpieza en casa, por las mañanas.
Por las
mañanas al levantarla de la cama, también me va costando cada día más.
La siento en
la cama un poco, como es normal, y para que le vaya espabilando el cuerpo, le
doy las manos para empezar a andar.
Tengo que
tirar de ella para que coja el ritmo de caminar y la llevo al baño, la tengo un
ratito sentada en el wáter, mientras ella suele hacer sus cosas y ya la lavo.
Bueno pues
para otro día podré contar más de lo que vaya sucediendo en la vida de mi
madre. Un beso.