28- mayo- 2012
Me cachis la
mar, mi madre lleva una temporada que se cae mucho, y no paro de cogerla del
suelo, hace casi quince días se calló en la calle, y se hizo un chinchón en la
cabeza, se raspó un poco la frente.
Acababa de
marchar mi marido al trabajo y cómo íbamos a ir a dar un paseo, ella y yo, pues
no cerré la puerta de la calle con llave.
En un
descuido salió y bajó una rampa que tenemos muy áspera de hormigón para que no
resbale el coche en el invierno, con la nieve, menos mal que se calló al final
de la rampa, (bueno mejor no pensarlo), porque pudo ser mucho peor.
La levanté con
trabajo y la subí para casa, empujándola como pude, estuvo un poco sentada
tranquila en el sillón y otra vez, a dar vueltas y vueltas.
Al paseo ya
no fuimos porque yo quedé cansada de levantara del suelo y subirla para casa.
Dimos un
paseo delante de la puerta, en la calle y con eso ya llegó para ese día.
Bueno, por
la mañana había estado con mi marido, en la calle, tomando el sol.
Algunos días
el paseo lo hacemos más largo si hay buena temperatura, ella a veces va andando
y si se cansa como tiene la silla de ruedas pues se sienta.
En el paseo
de un día de ésta semana, vimos una señora con sus ovejas pastando éstas, y una
de ellas tenía cuernos, de unos quince centímetros y otra que le iban a salir.
También
vimos a “Niebla”, es el nombre de una cabrita de un amigo que la estaba
paseando ¡qué guapa es!
Algunos días
dando el paseo con mi madre, voy con mi amiga Macu, ella a veces, lleva la
silla de mi madre para que yo descanse, Macu me hace compañía, muchas veces,
subiendo hasta mi casa.
Macu es una
amiga desde hace muchos años, ahora también tengo otra amiga que se llama
Lucinda, por mediación de Macu.
Lucinda
también, cuida de su madre, que es mayor y está delicada y tiene que estar
pendiente de ella, desde que ésta se levanta hasta que se acuesta, preparándole
la comida y lo que haga falta y vigilándola para que esté bien, o sea que
también va hasta su casa, cada vez que lo necesita su madre.
Cuando está
mi marido en casa a veces, queda con mi madre, y vamos Macu Lucina y yo a
caminar.
A veces Macu
no está y viene Lucinda a hacerme
compañía (yo se lo agradezco mucho), si está Macu vienen las dos claro.
Con Lucinda,
de vez en cuando nos contamos las historias, que nos preparan nuestras madres a
cada una, y nos reímos (por no llorar a veces).
Este fin de
semana no, el anterior el viernes vinieron mis hijos los mayores a Igüeña, ¡qué
bien!, la pequeña no pudo venir porque ahora está trabajando los domingos o
cuando la llaman en un restaurante.
El sábado
fue de trabajo, mi hijo y su padre fueron a por leña al monte, que la había
dejado mi marido más o menos preparada para ir a buscar, donde él trabaja, que
había unos árboles y los tenían que quitar. La leña se la fueron a buscar al
monte con un tractor.
El domingo
tuvimos la comunión de Diego, es el hijo pequeño de unos amigos y estábamos
invitado, mi marido y yo.
Mi hija la
mediana quedó con su abuela, la ceremonia, la comida y todo salió bien, lo
pasamos estupendamente.
Mi hijo
marchó para Astorga, ese sábado por la tarde, y el lunes llevó mi marido a
nuestra hija para Astorga y de paso tenía que hacer unas compras.
Mi madre y
yo no fuimos porque tengo miedo de que se maree en el coche.
El miércoles
y el jueves mí marido no trabajaba, había huelga en el carbón, y como no
trabajaba, fue a Astorga a comprar unas cosas para el coche, nosotras que damos
en casa.
Este día
dimos varias vueltas delante en la puerta, ya íbamos a entrar para casa, para
darle la cena a mi madre, me llamó una vecina a ver si quería algo de verdura,
yo le dije que bueno… A mi madre la dejé sentada donde estábamos y le dije ¡espera!,
que cosas le digo, estuve en un plis de meterla para la cocina, pero como era
un momento… Fui a por la bolsa, un minuto o menos, cuando la veo en medio de la
rampa en el suelo.
Suelto le
bolsa la voy a coger ¡ay! Como sangraba, entro a por rollo de papel de la cocina,
dos trozos, me los empapó en un plis… Cojo otros dos, parece que ya no me
chorrea la sangre por la mano.
Parece que
ya se va cortando la hemorragia, entramos para casa la llevo al baño la lavo
como puedo y le puse betadine.
Total que
ella, el suelo, yo, todo, quedó como un “Cristo”, menos mal que tiene la vacuna
del tétano y me deja algo más tranquila, se le hizo un chinchón, y el corte no
fue muy grande, pero los golpes en la cabeza sangran que pelan…
Cuanto más
cuidado me parece que tengo ¡zas! Va para el suelo, ahora anda, digamos más
ligera, quiero decir que tiene más movilidad y entonces anda de “cisco lera”
como le digo yo y por eso se cae.
Este otro
viernes, vinieron mi hija la pequeña ¡qué bien!, el domingo cerca de las dos
llegaron sus hermanos en la moto.
Tardaron
porque es una moto pequeña, nos dieron una sorpresa a todos. Comimos los cinco
juntos, hacía que no comíamos juntos una temporada. Mi hija la pequeña no vive
en Astorga. A mi madre le doy antes de comer lleva una temporada que le doy en
la boca.
Después de
comer se fueron mis hijos y nosotros, mi marido mi madre y yo, nos fuimos a dar
un paseo con mi madre. Desde el miércoles que se calló no habíamos marchado de
la puerta, porque en la cabeza los primeros días le tenía una gasa y ahora sale
con una visera de rejilla por atrás.
Esperando
que todo sean susto que se puedan arreglar con Betadine… Abrazos.
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