lunes, 25 de junio de 2012

Canciones de antes 3


            Como ya he dicho éstas son frases de canciones, del repertorio que he aprendido de mi madre.

            Sólo son trocitos de canciones y con esto me despido:

            Si quieres que yo te quiera                                                   

            Pon a tu perro cadena

            Que me ladra cuando voy

            A visitarte morena.

            Y el día que naciste tú

            Nacieron todas las flores

            Por eso a ti te llamaron

            María de los Dolores.

            Que quieres de miii

            Que quieres de miii

            Que hasta el agüita que bebo

            Te la tengo que pedir.                   

            Otra canción:

            Señores tengan cuidado

            Con todas mis gallinitas

            Que mi gallo se ha escapado

            Y anda en busca de pollitas.

            La última:

            Desde que te vi

            Que te quiero

            Desde que te vi

            Mi lucero

            Desde que te  vi

            Que te adoro

            Desde que te vi mi tesoroo.

            Suerte para todos…

            


















domingo, 24 de junio de 2012

Tiempos peores


14- junio-2012

            De ésta parte de la vida con mi madre, no me quiero ni acordar, de lo mal que lo pasé, bueno y pasamos, porque algo nos tocó a todos los de casa.

            Fue la primavera del año pasado, de aquella todavía no le había puesto la barandilla en la cama, porque ella tenía más movilidad y la cabeza bien a ratos.

            Esto quiere decir, que se levantaba cuando le parecía, se vestía y ¡ale! a disfrutar del día, ¡hay mamina!

            Desayunaba, se lavaba y ya empezaba a decir, que tenía que marchar para su casa, que su madre que diría.   

            Hubo días que se levantaba de la cama a las 4, las 5, las 8 de la mañana ó la hora que fuese. Yo si oía un ruido o algo, me levantaba como un cuete, para frenarla y que no se vistiese, si era muy pronto.

            Lo de marchar para su casa, era la casa de cuando ella era joven que vivía con su madre y hermanos.

            Yo le explicaba que vivía con nosotros, que si patatin… Que si patatan… Daba igual lo que le dijese, no me escuchaba.

            A veces quedaba un rato tranquila, al poco rato ya estaba otra vez con lo mismo.

            Iba a su habitación se cambiaba la ropa de estar en casa, cogía del armario la ropa que le parecía, se enjoyaba (como yo le decía), se pintaba los labios y a la calle…

            A mi no me quedaba otra que prepararme y dar un paseo con ella, su obsesión era marchar de casa.

            Cada día la cogía con una tontería, quiero decir que por ejemplo, veía una manta (de estas pequeñas del sofá), y ya empezaba que esa manta era de ella a ver que hacía ahí, que a ver quién era yo, para cogerla, que la tenía que llevar para su casa que si patatin… Que si patatan…

            Yo le decía sí sí, tienes que llevarla para tú casa (yo le daba la razón), ella metía la manta debajo del brazo y ya la tenía un buen rato con ese rosario.

            Tenía que tener cuidado cuando habría su armario yo, porque cómo viese alguna ropa de ella, empezaba otro rosario, decía esto, esto, esto, si es mío que hace aquí…?

            Otra vez a explicarle es que tú vives aquí con nosotros y es tu ropa, que si patatín que si patatan…

            Se alteraba cada dos por tres, era difícil de controlar. Las persianas antes de que se hiciese de noche las teníamos que bajar, porque, empezaba, pero… Si ya es de noche, que dirá mi madre, todos los días teníamos ese rosario, unas cuantas veces al día.

            Teníamos que irla tranquilizando como podíamos, cada día costaba más tranquilizarla.

            Si era la hora de comer, comíamos, estaba un momento en el sofá, después de comer yo también, iba para el sofá, claro, de que tienes la cocina recogida.

            No había puesto yo el culo en el sofá, ella, ya se levantaba, se preparaba se pintaba los labios cogía el boso, se enjoyaba y ¡ale!, otra de lo mismo, que marchaba que su madre la esperaba.

            Yo me preparaba y a dar el paseo con ella, a toda pastilla me llevaba, andaba deprisa para su edad, cuando estábamos en la calle ella ya no sabía dónde iba a ir, entonces dábamos una vuelta y para casa.

            Era mejor darle la razón como ya he dicho, porque si le llevabas la contraria, diciéndole que esperase un poco, a veces se ponía como un “basilisco” y ya se ponía burra, quiero decir, que todavía eso era peor, porque menos te atendía a razones.

            Claro a dar el paseo se podía ir, si era de día, pero si ya era de noche y no la dejaba salir, me decía que ella iba, donde le diese la gana, que a ver quién era yo para no dejarla salir a la calle, que si patatín… Que si patatan ¡ay! Si esto lo viese mi hija (que soy yo). Había que pelear con ella un buen rato, verbalmente claro, ya se cansaba y ya casi ni me acuerdo de cómo la tranquilizaba, para cuando llegaba la hora de la cena, para que cenase y fuese para la cama.

            Lo de que la esperaba su madre cada día era más a menudo, las explicaciones que nosotros le dábamos no servían, pues ella no nos escuchaba.

            De aquella la única hora que estaba tranquila era a la hora de comer. Le decíamos vamos a comer… Y para eso se ponía la primera.

            Le decíamos hay que dejarse aconsejar, hay que ser más humilde, ella no nos hacía caso, bueno ya se sabe que no era ella era su cabeza.

            Había días, que nos tenía a todos los de casa cansados, de explicaciones, y encima para nada claro.

            Si estaba alterada y mucho, se empezó a alterar mas, con mi marido, ¡ay mamina!, esto ya empezó a ser peor, así, sí, que era peor de soportar.

            Cada vez que lo veía decía, que ella marchaba para su casa, que si no estuviese “ese” que sí se quedaba, pero estando él no, bueno empezaba con un buen rosario, y lo cogía cada vez que lo veía…

            Estos fueron unos días insoportables, estaba incontrolable, de aquella estábamos aquí en Igüeña, tuvimos que irnos para Astorga a ver que decía la doctora, porque la tensión ella la tenía que tener por las nubes de cómo se nos ponía de rabiada.

            Fuimos a la doctora le expliqué lo que pasaba, yo allí me derrumbé, no me había pasado hasta ese día, pero es que ya no podía más, y al explicárselo me entró una llantina.

            La doctora me decía tu tranquila, tranquila y yo decía, mira que tonta ahora no puedo hablar.

            Me dijo la doctora que eso eran “delirios” que igual se le pasaba o que podía seguir un tiempo.

            Me dio unas gotas, que le diese 5 gotas, tres veces al día, según se las empecé a dar le veía más tranquila, su intranquilidad iba remitiendo.

            Cada vez que le daba las gotas a mi madre, ella me preguntaba ¿pero qué es esto?, yo le decía “agua bendita”, las tomaba y ya todos contentos.

            A veces se ponía algo alterada pero desde que toma las gotas no es la fuerza de hace un año que no había quien pudiese con ella.

            Me ha costado hacer ésta publicación, porque prefería no recordar estos tiempos.

            Ya han pasado, que todos tengamos algo de tranquilidad. Besos.





















































































           

           












































jueves, 21 de junio de 2012

Cogiéndola del suelo


28- mayo- 2012



            Me cachis la mar, mi madre lleva una temporada que se cae mucho, y no paro de cogerla del suelo, hace casi quince días se calló en la calle, y se hizo un chinchón en la cabeza, se raspó un poco la frente.

            Acababa de marchar mi marido al trabajo y cómo íbamos a ir a dar un paseo, ella y yo, pues no cerré la puerta de la calle con llave.

            En un descuido salió y bajó una rampa que tenemos muy áspera de hormigón para que no resbale el coche en el invierno, con la nieve, menos mal que se calló al final de la rampa, (bueno mejor no pensarlo), porque pudo ser mucho peor.

            La levanté con trabajo y la subí para casa, empujándola como pude, estuvo un poco sentada tranquila en el sillón y otra vez, a dar vueltas y vueltas.

            Al paseo ya no fuimos porque yo quedé cansada de levantara del suelo y subirla para casa.    

            Dimos un paseo delante de la puerta, en la calle y con eso ya llegó para ese día.

            Bueno, por la mañana había estado con mi marido, en la calle, tomando el sol.

            Algunos días el paseo lo hacemos más largo si hay buena temperatura, ella a veces va andando y si se cansa como tiene la silla de ruedas pues se sienta.

            En el paseo de un día de ésta semana, vimos una señora con sus ovejas pastando éstas, y una de ellas tenía cuernos, de unos quince centímetros y otra que le iban a salir.

            También vimos a “Niebla”, es el nombre de una cabrita de un amigo que la estaba paseando ¡qué guapa es!

            Algunos días dando el paseo con mi madre, voy con mi amiga Macu, ella a veces, lleva la silla de mi madre para que yo descanse, Macu me hace compañía, muchas veces, subiendo hasta mi casa.

            Macu es una amiga desde hace muchos años, ahora también tengo otra amiga que se llama Lucinda, por mediación de Macu.

            Lucinda también, cuida de su madre, que es mayor y está delicada y tiene que estar pendiente de ella, desde que ésta se levanta hasta que se acuesta, preparándole la comida y lo que haga falta y vigilándola para que esté bien, o sea que también va hasta su casa, cada vez que lo necesita su madre.

            Cuando está mi marido en casa a veces, queda con mi madre, y vamos Macu Lucina y yo a caminar.

            A veces Macu no está  y viene Lucinda a hacerme compañía (yo se lo agradezco mucho), si está Macu vienen las dos claro.

            Con Lucinda, de vez en cuando nos contamos las historias, que nos preparan nuestras madres a cada una, y nos reímos (por no llorar a veces).

            Este fin de semana no, el anterior el viernes vinieron mis hijos los mayores a Igüeña, ¡qué bien!, la pequeña no pudo venir porque ahora está trabajando los domingos o cuando la llaman en un restaurante.

            El sábado fue de trabajo, mi hijo y su padre fueron a por leña al monte, que la había dejado mi marido más o menos preparada para ir a buscar, donde él trabaja, que había unos árboles y los tenían que quitar. La leña se la fueron a buscar al monte con un tractor.

            El domingo tuvimos la comunión de Diego, es el hijo pequeño de unos amigos y estábamos invitado, mi marido y yo.

            Mi hija la mediana quedó con su abuela, la ceremonia, la comida y todo salió bien, lo pasamos estupendamente.

            Mi hijo marchó para Astorga, ese sábado por la tarde, y el lunes llevó mi marido a nuestra hija para Astorga y de paso tenía que hacer unas compras.

            Mi madre y yo no fuimos porque tengo miedo de que se maree en el coche.

            El miércoles y el jueves mí marido no trabajaba, había huelga en el carbón, y como no trabajaba, fue a Astorga a comprar unas cosas para el coche, nosotras que damos en casa.

            Este día dimos varias vueltas delante en la puerta, ya íbamos a entrar para casa, para darle la cena a mi madre, me llamó una vecina a ver si quería algo de verdura, yo le dije que bueno… A mi madre la dejé sentada donde estábamos y le dije ¡espera!, que cosas le digo, estuve en un plis de meterla para la cocina, pero como era un momento… Fui a por la bolsa, un minuto o menos, cuando la veo en medio de la rampa en el suelo.

            Suelto le bolsa la voy a coger ¡ay! Como sangraba, entro a por rollo de papel de la cocina, dos trozos, me los empapó en un plis… Cojo otros dos, parece que ya no me chorrea la sangre por la mano.

            Parece que ya se va cortando la hemorragia, entramos para casa la llevo al baño la lavo como puedo y le puse betadine.

            Total que ella, el suelo, yo, todo, quedó como un “Cristo”, menos mal que tiene la vacuna del tétano y me deja algo más tranquila, se le hizo un chinchón, y el corte no fue muy grande, pero los golpes en la cabeza sangran que pelan…

            Cuanto más cuidado me parece que tengo ¡zas! Va para el suelo, ahora anda, digamos más ligera, quiero decir que tiene más movilidad y entonces anda de “cisco lera” como le digo yo y por eso se cae.

            Este otro viernes, vinieron mi hija la pequeña ¡qué bien!, el domingo cerca de las dos llegaron sus hermanos en la moto.

            Tardaron porque es una moto pequeña, nos dieron una sorpresa a todos. Comimos los cinco juntos, hacía que no comíamos juntos una temporada. Mi hija la pequeña no vive en Astorga. A mi madre le doy antes de comer lleva una temporada que le doy en la boca.

            Después de comer se fueron mis hijos y nosotros, mi marido mi madre y yo, nos fuimos a dar un paseo con mi madre. Desde el miércoles que se calló no habíamos marchado de la puerta, porque en la cabeza los primeros días le tenía una gasa y ahora sale con una visera de rejilla por atrás.

            Esperando que todo sean susto que se puedan arreglar con Betadine… Abrazos.










































































































































martes, 19 de junio de 2012

San Isidro


15- mayo- 2012

            Voy a contar de cuando mi madre vino para mi casa, de lo que hacía ella, que este mes hace dos años.

            Recogía los cacharros de que comíamos, y había fregado yo, ella me decía: tú marcha, que yo los recojo, (quería decir que marchase de la cocina), yo de vez en cuando daba una vuelta para observarla y procuraba que ella no me viese.

            Alguna de las veces iba yo, hasta la cocina y le preguntaba, ¿qué tal vas? A lo que ella me contestaba, no sé porque tengo que hacer yo esto… Que no es mi casa, (se le había cambiado el chip), claro, esto es debido a su enfermedad, estaba un rato con el rosario, y yo le decía ¡no! ¡no te canses!, siéntate, daba igual lo que yo le dijese, ya tenía para un buen rato, y esto era muy a menudo.

            El día que recogía los charros, a lo mejor más tranquila, los amontonaba tanto, que de vez en cuando alguno se caía alguno y si era de cristal pues ¡ale! uno menos.

            Le decía mira, ponlos aquí, en tal sitio y ella, a su bola y si se rompía algo decía, “se calló”. Siempre ha sido cabezona con lo que yo le decía y de aquella más.

            A veces me ponía ella, de los nervios como es normal, porque me tenía en vilo. Hablando de los nervios o de la tensión, de vez en cuando vamos a tomar la tensión, ella cada vez la tenía mejor je je, y yo peor, porque será… Ahora ya la tengo más o menos bien y ella también.

            Mi madre tenía un cuaderno para escribir, y otro para pintar, había que entretenerla en casa.

            Tuvo un tiempo antes de venir para mi casa, que le dolían mucho las piernas, y no podía salir tanto.

            También se quejaba de lumbago o de eso le trataron alguna vez, yo le ponía en los riñones la manta eléctrica y se aliviaba.

            Jugábamos a las cartas, al cinquillo o la brisca, la última partida fue el cinco de mayo del  año pasado, vi que jugaba yo sola y ya dejamos de jugar.

            A veces leía historias de un libro en alto y yo le escuchaba. La había comprado un cuaderno de pasatiempos, porque me lo había dicho la doctora, pero eso no fue capaz a hacer nada.

            De todas éstas cosas que hacía, lo que más le gustaba era jugar a las cartas je je. Cada vez que le decía vamos a escribir, siempre, siempre protestaba decía: pero si yo casi no fui a la escuela, pero si yo no sé… Tatatin… Tatatan y yo le decía ¡no! sí solo, es para practicar un ratito, que si tatatin que si tatatan, al final de rezungar, un rato se ponía.

            ¡Ah! También hacía cuentas de sumar restar y multiplicar, esto se le daba muy bien, pocas veces se confundía.

            Terminábamos y si era pronto íbamos a dar un paseo y de paso a comprar el pan o hasta el cementerio que solía ir todos los días.

            Doblaba la ropa interior, pero como la enfermedad va avanzando, día a día, cada vez más torpe, en poco tiempo ya no sabía doblar la ropa, como solía doblar ella, ni juntar dos calcetines iguales, los calcetines no fue nunca capaz de ponerlos como yo se lo decía, ella seguía haciendo un “huevito”.

            Ahora anda mas ligera, que en otras semana, con esto quiero decir, ahora mismo se levanta del sofá, a veces le cuesta un poco pero lo consigue, se levanta del wáter, éstas cosas hacía tiempo que no era capaz de hacerlas, a ver lo que dura la alegría.

            Ayer fuimos a Astorga, teníamos vez para hacer análisis las dos, poner la vacuna del tétano mi madre, tomar la tensión  también las  dos, fuimos con mi marido.

            Volvimos después de comer, ésta vez no se mareó, le puse una piedra en el ombligo con un esparadrapo en cruz y parece que le hizo efecto, que bien. 

            El titulo de ésta publicación, va en honor a mi padre que así se llamaba “Isidro”, porque nació el día antes de San Isidro.

            Me despido el día de San Isidro… Con muchos recuerdos.

           















































 














































jueves, 14 de junio de 2012

Donde está, el libro de reclamaciones?


6- mayo- 2010



            Con ésta enfermedad, bueno con todas las enfermedades, no hay libro de reclamaciones. A veces te gustaría, bueno muchas veces, ir a reclamar a alguna ventanilla si se pudiese.

            Que enfermedad más destructiva, va lenta, o rápida, pero segura de no dejar “títere con cabeza”, y nunca mejor dicho, porque va destruyendo todo a su paso.

            Se me cae el alma a los pies, cuando por la mañana entro en su habitación y la veo con la mirada perdida en el techo, la boca entre abierta, yo diciendo… Quien anda por ahí?  Y ella no poder mediar palabra.

            Tengo que abrazarla, llenarla de besos, frotarle la cara, las piernas, los riñones, concluyendo, darle masajes por todo el cuerpo ó casi todo para que vaya reaccionando…

            La enfermedad del Alzheimer, la descubrió el neurólogo alemán, Alois Alzheimer, el nombre de dicha enfermedad, se debe al apellido de su descubridor.

            Pero, como se forma? O por qué, a ver si descubren algo para que  ésta enfermedad no la suframos.

            A veces no nos damos cuenta, de que es un problema de verdad y un problema es algo que no hay como atajarlo o arreglarlo.

            Vemos un problema en una gotera en la casa, y si tenemos ese problema es porque tenemos casa, vemos un problema, si se pincha una rueda del coche, y esto pasa porque tenemos coche, ves un problema, si tienes la ropa tendida en la calle y se te moja, y esto pasa porque tenemos ropa.

            Las enfermedades incurables, eso sí que es un problema, y de los gordos, y sabes que “llores o patalees” la enfermedad sigue acampando hasta el final de tus días.

            Que pena da verlos cada día más indefensos, comen, si les das de comer, se levantan de la cama, si los pones tú en pie, se ríen, si les haces una carantoña, van al baño si los llevas. Esto es muy triste ver a tu madre,  cada vez peor, pero es que a ella la cabeza no le deja recordar, porque no tiene “libertad” de pensamientos, esto es lo peor de la vida, no saber reconocerse, no tener identidad.

            Por eso pienso yo, que los que tenemos “libertad” de cabeza y tenemos en la familia a alguien con Alzheimer, mimarlos al máximo, puesto que ellos no saben hacerlo, pero te lo agradecerán a veces, con una leve sonrisa y tu orgullo crece.

            No busques el libro de reclamaciones que no existe, buscar en tu interior que  algo habrá, unos días más que otros por supuesto.

            Esta publicación parece que va de reclamaciones entre “ ” pues metida en harina diré otra.

            A mi me traen loca los medicamentos, me explico, yo voy a pedir los medicamentos de mi madre al ambulatorio como es normal, y me dan las recetas, unos para 50 veces, otros para 56 veces, también me las dan para 28 veces ó días, algunos  también hay que sellarlos, o sea te los manda  a León a sellar y esperas ocho o diez días a que lleguen.

            Cuando voy a pedirlos, que tengo que pedir de todos para no volver tan a menudo, pero así todo, alguno se te acaba volando porque son para dos veces al día o traen pocos. El que sepa cómo tengo que echar la cuenta que me lo explique.

            Yo pienso que tenían que dártelos, por semanas ó quince días, pero más o menos todos a un tiempo.

            Esta semana cuando la bañé, que le corté el pelo, por cierto, ya no le puse espuma rubia, porque se le ponía costra en la cabeza, asique ahora está de natural, tiene el pelo gris.

            El viernes vino mi hermano, por la mañana con su mujer y el nieto, que habían ido a buscarlo a Ponferrada que es donde vive, para llevarlo unos días para Astorga y en la vuelta, pasaron a vernos, a mi madre le trajeron una caja de bombones, por el día de la madre que es hoy.

            Si os puedo “reclamar” que lo leáis con ternura que es como lo escribo yo… Gracias.


























































































jueves, 7 de junio de 2012

Un viaje complicado


30- abril- 2012



            El martes fuimos a Astorga, como el lunes fue fiesta y no se había trabajado, pues decidimos de ir al mercado que es los martes en Astorga, también fuimos a varios recados y de paso traer los pañales y pastillas de mi madre, que me había ido mi hija al ambulatorio a por ellos días antes, y había cosas que ya me hacían falta.

            A mi madre la levanté un poquito antes para ir a Astorga, le di el desayuno, la lavé y demás.

            ¡Ay mamina!, que viaje, cuando estábamos en la mitad del trayecto, de ida, que vomitona tuvo la pobre, se puso como un “Cristo”, ella, las trencas, el asiento del coche, bueno todo lo que tenía a su lado, claro.

            Había hablado con mi hermano, de que le llevaba a mi madre para su casa, hasta que hiciese los recados.

            Pues primero la tuve que bajar hasta mi casa, para lavarla, cambiarla de casi todo y ya se la llevamos.

            Habíamos ido mi marido, mi madre y yo, para volver, más de lo mismo, asique tuvo un día malo, casi no comió, o comió poquito en todo el día.

            Cuando estábamos en Igüeña, después de comer, la senté en el sofá, como de costumbre, se durmió un poco y cuando despertó, le entró una tembladera que me asustó.

            Yo no sabía ni que hacer, menos mal que mi marido, todavía no había marchado a trabajar y me alentó.

            Tuve que poner, lavadora tras lavadora, con la ropa manchada y cuando está la cosa pulgosa… Al coger la ropa para meterla a lavar, me di de premio un coscorrón en la cabeza, que tuve para un rato dolor.

            Para alegrar algo el día me hice un bocata “pequeño” ¡eh! De mortadela para cenar, ¡que rico me supo!

            Esta semana le vino “el ratoncito, Pérez”, cuando le saco los dientes postizos para lavarlos, le calló el diente para el lavabo, que hacía tiempo que se le movía, ya le faltan dos de ella de los de abajo, no sé cómo le sujetará la prótesis.

            Hace poco la prótesis de arriba le fue a tomar “por saco” un día, se los lavé y se los puse, pero se conoce que no le quedaron bien puestos, y ella los puso en la toalla que le doy para que se seque la cara y las manos.

            La toalla, siempre me la da que parece una albóndiga, toda hecha una bola, yo la cogí, para ponerla en su sitio y los dientes volaron por el suelo, (son de pasta) pero no se rompieron.

            Voy a subirle la persiana un día y le digo, te puedo dar un beso en un ojo?, y me contesta sí, se lo doy y le digo, y en el otro?, me contesta lo mismo, y le pregunto y otro… En el culete? Y me arruga la cara y dice: eso es feo, yo le contesto, bueno, pues que te lo de tugüela, y me sonrió.

            Este día me dio un estornudo y me dijo ¡Jesús! Yo digo ¡gracias! A veces me asombra, pero claro solo es a veces o momentos.

            El jueves fue mi primera publicación en el blog, desde Igüeña. La semana pasada no pude publicar por problemas internos y externos je je.

            Internos, que mi ordenador se averió, y externos que no me llegaba la antena, me tuvieron que poner un ruter, problemas subsanados ¡qué bien!.

            Hablando de mi madre, hasta un día estuvo sin culete. La llevé al baño, y cuando le voy a vestir, veo que la faja se la puse al revés, y como dicen que las fajas son reductoras, pues se le quitó el culete, en vez de la barriga je je.

            Según se van pasando los día de la semana a ella se le va viendo mejor, a veces se me agarra del brazo y la tengo cogida de él mientras estoy pasando la mopa, recogiendo algo, fregando los cacharros, se conoce que está a guasto, también me dice “que cansada estoy” la siento en el sillón y al momento la tengo otra vez de mi brazo.

            Ayer comimos acompañados por cuatro amigos, total de comida yo casi no hice nada, cada uno aportamos algo.

            A mi madre le di antes de comer nosotros y después la senté en el sofá y estuvo durmiendo un buen rato.

            Nosotros o sea los seis, comimos, se recogió y después, jugamos a la brisca, jugamos tres partida, íbamos los hombres en contra de las mujeres.

            Las mujeres nos reíamos mas, eso quiere decir que ganamos…je je ¡que cartonas nos venían! Y eso que no sabemos, pero como veíamos las briscas.

            El tiempo, ayer estuvo desapacible del todo, hizo frío, menos frío, lluvia, granizo, sol y nublado.

Mañana uno de mayo, día del trabajo. Descansar, lo que veáis conveniente… Con cariño.