21- abril- 2012
El lunes
cuando fuimos a llevar a mi hija a Astorga, y como era fiesta allí, entre otras
cosas que había, debido a la fiesta de Santo Toribio, estaba la degustación de
tapas en los bares, me perece que hace tres años consecutivos que lo están
haciendo.
Los bares
que quieren, entrar en esa degustación, se inventan una tapa a veces
espectacular, para entrar en un concurso que a su vez son votadas por las
personas que van a dichos bares.
Esto es el
fin de semana, y a la más votada, le dan una placa al bar, y a la gente que
rellena el bolero que te dan para poner con una e xis a la que más te ha
gustado con tu nombre, teléf. y demás, pues también entras en un sorteo y serán
remunerado.
Nosotros
hicimos lo que teníamos pensado, y después fuimos a la degustación, que tiene
un horario, concluyendo, probamos tres tapas, y ya, de vuelta para Igüeña.
Algunas
veces cuando está despierta, mi madre y un poco antes de levantarla de la cama
me llama, Espe, Espe yo le contesto, ya voy, ya voy.
Este día de
atrás, primero me llamó a mí, y después
dijo, Veli. Esta es una hermana Avelina que vive en Bmbibre y es como le llaman
abreviando.
Ya sabemos
que en esta enfermedad, se acuerdan a veces del pasado y olvidando el presente,
muchas veces ya no sabe quién soy yo, y me trata de “usted”.
Hace una
semana también me preguntó, donde está Luisa? Y ésta es otra hermana que ya
falleció, yo le contesto, ya se murió, y ella me dice, ¡no hombre no!! Y yo me
callé y ella ya no dijo nada.
Con mi madre
fueron ocho hermanos, las chicas Josefa, Luisa, Eva y Avelina.
A veces
llama o pregunta a ver donde está Luisa o Avelina, porque son las hermanas más
cercanas, en cuanto a la edad.
Josefa era
la hermana mayor de todos los hermanos, y con una edad muy corta, tuvo que ir a
servir, (que es como se decía en esos tiempos), a una casa, que por cierto era
la casa del poeta “Leopoldo Panero”.
Según contaba
mi madre cuando estaba bien, entre otras cosas, ésta gente por la Navidades, le
daban un regalito a mi tía Josefa y también para sus hermanos porque con la
recuapaterba que eran y en esos tiempos, no tendrían nada de reyes, si no fuese
por gente así, claro, y éstos detalles cuando eres niño, te quedan grabado para
toda la vida, siempre decía que eran buena gente.
Si la otra
semana ha llovido, ya no digo ésta, a veces ha diluviado como se suele decir,
cuando llueve con ganas.
Yo a dar el
paseo, que voy de puente a puente (parece el juego de la Oca), he tenido que ir
con paraguas.
El jueves
concretamente, madrugué, (no soy yo, es la menopausia je je), desayuné, pasé la
fregona, encendí la cocina con leña, estuve leyendo un rato.
Estoy
leyendo “El amigo Manso”, de Benito Pérez Galdós, me está gustando.
No hace
mucho tiempo, que me he iniciado a la lectura, empecé en 1 de octubres del
2009, había leído en mi infancia t.b.os y libros dos, “El diario de Ana Fran” y
“La tía Tula”, se la fecha de cuando empecé a leer ahora con ganas, porque soy
de las personas que apuntan muchas cosas.
A veces
alguna cosa, la busco que me parece importante o me hace falta, y no la he
apuntado, (cosas de apuntar a medias), verdad?
Para pasar
el rato con mi madre, la hago partícipe de mi lectura y leo en alto.
El libro anterior a éste que leí, fue “Medea”,
éste era un teatro, yo le ponía al leerlo “énfasis” y mi madre no se dormía je
je.
Concluyendo
con el jueves, como iba diciendo, después de leer un rato, fui a dar el paseo
antes de levantar a mi madre.
El paraguas
también lo llevé a veces abierto y pocas cerrado, daba gusto ver el campo
verde, los manzanos apuntando su flor roja, los perales su flor blanca, atado
de palitos en una finca verde de hierba, éstos llamados feijes, que a su vez los llaman serollos, que los usan
para encender las cocinas, calefacciones.
El monte,
apuntando las flores blancas y rosas de las urces, eran tonos variados de
verdes, en las cumbres de las montañas nubes y algo nevado sus picos.
Con éstas
lluvias, las hortigas y las zarzas, están cogiendo su fuerza para en el verano
poder, las hortigas hacer un sarpullido en la piel de lo que pican, las
hortigas dicen que son buenas para frotar donde hay “reuma”, por su reacción en
la sangre, (esto se lo mandó un médico a mi tío Pepe), y las zarzas enganchan
donde pillen.
Con las
zarzas una vez tuve una aventura, aquí en Igüeña habíamos ido a “Cullada”, esto
es en el monte, hace varios años mi marido y yo. Yo soy bastante “cagueta” (que
tengo miedo a los animalitos).
Cuando
estábamos allí vimos pasear a dos lagartos, dándoles el sol y con unos colores
espectaculares llamativos, y bonitos.
De repente
me muerden en la pierna o eso pienso yo, empiezo a llamar a mi marido gritando
¡aaay! Que me muerde, él soltó la herramienta que tenía en la mano, estaríamos a
tres metros uno del otro, yo puse las manos debajo de la rodilla y seguía diciendo
¡aay!! Que me muerde, hice un aro con mis manos, por debajo de la rodilla, para
que el bicho que fuese no me subiese más arriba.
Yo cuanto más
me movía mas notaba que me mordía algo, mi marido quitó los guante y metió la
mano por debajo del pantalón yo le dije ¡no! que te pica, ay, ay como muerde.
Total, que
sacó de debajo del pantalón una zarza y yo al moverme, mas se me clavaba y me subía
para arriba.
Y todo esto debió
de ser por ver los lagartos y pensar mal je je, que conste que ya he quitado
mucho miedo, quiero decir que ya me queda poquito ¿ ?.
Tengo que “lidiar”
con mi madre, a una enfermedad grave, que esto sí que es de “miedo”, y el “miedo”
lo tengo que aparcar fuera de casa, aunque me cueste.
Lo que no me
da miedo es despedirme, porque para otro día más… Chao.
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