Hola:
Estamos en casa desde el 15 de enero ya casi son tres meses.
Los primeros días de estar en casa las comidas muy lentas, igual que en el hospital, ahora ya va comiendo mas o menos a un ritmo.
Ha vomitado varias veces, la primera, cuando llevaba una semana, éste vómito, fue parecido a lo que le habían sacado con la sonda nasogástrica, poso de café, esto te asusta.
Después de cambiarla, la acostamos en la cama y parece que quedó tranquila, cuatro días la sentamos en la silla de ruedas, la llevábamos para donde estábamos nosotros.
Ahora ya no la sacamos de la habitación, allí le tenemos la cama como es opio y un sillón para cuando la levantamos, que es dos veces al día.
Le hemos comprado el colchón anti escaras y un cojín para el sillón especial también para ella.
Se la ve tranquila, la mirada suele ser hacía abajo, a veces de repente te clava los ojos.
Entonces yo le pregunto: quien está por aquí?, le sobo la cara todo lo que puedo para que vea que está acompañada...
A veces le pido un beso y me lo da, otras veces no tiene fuerza, yo cuando le arrimo la cara me ronronea, que penita el no poder expresarte ¡ay Dios!!
Los besos los tiene por montones, de mi parte, uno no puede ser, y los de mi familia .
Ella está mejor que cuando estuvo ingresada ¡claro!, pero de vez en cuando vomita la comida y queda cansada.
Este fin de semana ha sido malo, el sábado vomitó y el domingo tuve que llamar a urgencias.
Estaba muy apagada y tenía unas décimas de fiebre, vino la doctora a casa, le tomó la tensión 21 altísima, la observa y le diagnostica que tenía gases, le pusieron una inyección y me mandó antibiótico, que se lo diese dos veces al día.
Hoy ha estado mejor, pero no había hecho pipi por la noche y eso me mosqueó, menos mal que para medio día ya hizo pipi y ahora ya la he vuelto a cambiar.
Bueno, pues va mejorando.
Un abrazo.
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