martes, 3 de diciembre de 2013

Mamá mamá


            31- julio- 2013

            Ya estamos en el verano, ha empezado con fuerza, con unas muy altas temperaturas se nos ha presentado.

            El paseo con mi madre lo tenemos que hacer a última hora de la tarde, debida al exceso de calor, menos mal que en casa no tenemos una temperatura demasiado alta.

            Muchas veces ahora me llama mamá, cuando yo le llamo mamá a ella, a veces me contesta, otras no se da por aludida.

                Cuando ella me llama. Mamá mamá, me lo dice en un tono suave, pero cuando me llama por mi nombre, me lo dice de modo imperativo jeje.

            La segunda semana de julio, debido al exceso de calor, por la tarde se presentaba la tormenta, llovía y a veces granizaba.

            Mi madre, al no poder salir a dar el paseo, parecía “un culo inquieto”, ella, andaba de ceca para meca.

            Otro día que veníamos de dar el paseo y venía en la silla que la traía mi marido, yo, paso por delante de ella, para abrir la puerta y me llamó, mamá mamá.

            Abro la puerta y le saludo como si nos acabásemos de encontrar, le digo: ¡hombre! Estabas aquí, no te veía… le da una sonrisa pícara, a mi me deja el corazón encogido ¡que lastima!, ella ya no es mi madre, es mi hija y yo la tengo que cuidar como tal ¡uf!

            No tengo que hundirme, pero me baja la moral a los pies, lo que reconforta es que está entre nosotros.

            Este mes, también han sido las fiestas de Igüeña, ella la vida en las fiestas seguía en la rutina.

            Cuando la acostaba por la noche, nosotros salíamos un rato, han sido, buenas fiestas y el tiempo también ha acompañado, porque ha habido buenas temperaturas.

            Mi hija la pequeña éste año, se las ha perdido, porque justo ha empezado a trabajar en un bar en Astorga, pero bueno ella está contenta de tener trabajo.

            La semana siguiente de las fiestas de Igüeña, tuvimos una visita muy agradable, una amiga de la niñez, vino a hacernos una visita con su hija y su nieto.

            Pasamos una tarde estupenda recordando, recordando los tiempos pasados, que es bueno recordar de vez en cuando.

            Por cierto trajeron una tarta hecha en casa y mi madre se comió dos trocitos para merendar, estaba muy buena, gracias Marga.

            El mes se acabó con la visita de dos matrimonios amigos nuestros, que viven en Astorga, también pasamos un rato bueno.

            Bueno pues un abrazo.

           

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