Esta semana
es una semana buena, el viernes mi madre está de cumpleaños, hace ochenta y
seis años.
A los
ochenta años le diagnosticaron el Alzhéimer, o sea que lleva unos seis años con
la enfermedad.
Con migo,
bueno en mi casa lleva dos años y medio, con una persona mayor, la vida tienes
acondicionada, quiero decir que no tienes la libertad de irte donde quieras y a
la hora que quieras, si yo quiero salir tengo que depender de mi familia.
La semana
pasada fue de médicos, el lunes fuimos al ambulatorio de Astorga las dos.
Primero
tenía que ir yo a hacer una radiografía y seguidamente a la consulta del
traumatólogo. Por fin ya puedo posar los dos pies en el suelo ¡qué bien!
A mi madre
la llevé a la doctora, porque el domingo empezó con un catarro, total que le dio
unos sobres que parece que le han hecho efecto.
El jueves en
el Centro de día, les hicieron un magosto, no pudieron salir al patio, bueno al
jardín, por la lluvia.
A mi hermano
cuando fue a buscar a mi madre al Centro de Día, le dieron un cucurucho de
castañas asada, para traer para casa, igual que
a los demás familiares de enfermos.
El viernes a
las diez de la mañana teníamos consulta en león con el neurólogo, nos llevó mi
hija la pequeña en el coche.
Tenemos que
ir una vez al año, para que nos sellen las recetas de los medicamentos del
Alzhéimer.
Para el año
que viene cuando tengamos que ir a la consulta del neurólogo, para que después
nos sellen las recetas, nos dijeron que no hacía falta de que vaya mi madre,
como hay que llevar el informe de la doctora de cabecera pues con eso ya llega,
para ella mucho mejor.
Con esto me
despido, chao.
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