5-febrero- 2012
Hoy es domingo casi es la una del mediodía, estamos en la cocina con un calefactor para estar más calientes hasta que pongan la calefacción que será sobre las dos y media. Es un fin de semana con temperaturas gélidas debido a un frio siberiano.
Ayer mi marido y yo nos pudimos dar una escapada juntos, quedó mi hija la mediana con ella, desde las seis y media de la tarde, le dio la cena y la acostó.
La escapada fue a León, tenemos unos amigos que viven cerca de León y nos fuimos los cuatro de compras y después a tomar algo a dos bares con sus tapas, y charlando con ellos. Cuando nos pareció fuimos para su casa a tomar un café, con tostas y un bollo que había hecho de zanahoria, todo estaba muy rico.
Cuando veníamos para casa el coche marcaba menos cuatro grados bajo cero.
Le pregunté a mi hija a ver qué tal se había portado y me dijo que bien, eso quiere decir, que tienes que andar detrás de ella porque hay ratos que no para quieta ni un minuto, va a abrir las puertas tienes que ir detrás para que no se caiga, darle alguna galleta para comer, un caramelo, bueno irla entreteniendo, y a las nueve pasadas le dio la cena y para la cama, antes de meterla en la cama, hay que prepararla bien con el pijama y demás. Total que me quitó un trabajo para que yo descanse y pueda salir.
Ahora está algo más tranquila que en otros tiempos ya iré contando según me vaya acordando, pero siempre hay que tenerla bajo ojo. La otra semana estaba tendiendo la ropa en el tendedero y oí una puerta, miro por casa y no la encuentro abro la puerta de la calle, nosotros vivimos en un quinto piso, y la pillé en el tercer piso. El caso que anda muy poco y enseguida se cansa pero cuando pone el turbo… anda ligerita.
Dentro de estar más tranquila, hoy está algo rabiada, lo digo porque me ha pellizcado varias veces, y me da con la mano de vez en cuando.
Acabo de poner la cadena en la puerta, su afán es marchar de la cocina, y abrir la puerta que pille o cerrarla claro.
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